México es el décimo mercado del mundo con 76 millones de jugadores, pero no existe una sola medición pública de quién es ese jugador: ni su ingreso, ni su gasto real, ni su distribución por plataforma.
1,091 juegos documentados contra más de 150 empresas activas: la aritmética del sector mexicano describe un modelo de mortalidad alta y reciclaje, no de crecimiento.
La industria mexicana del videojuego tiene más de 3,700 empleos directos, pero el 24% de las empresas —las de servicios— concentra el 79% del empleo. Y ninguna de esas cifras es oficial.
El 50.2% de los jugadores mexicanos son mujeres, por encima del promedio global. No existe en México una sola medición de su gasto, sus preferencias ni su presencia laboral en el sector.